Elecciones en Uruguay: el país amaneció en campaña y con un parlamento fragmentado

Un arco opositor de derecha comienza a cerrarse para enfrentar al Frente Amplio en noviembre. Qué puede pasar y cuáles son los desafíos.

La lluvia y algunos truenos despertaron a los uruguayos este lunes, después de una elección presidencial en primera vuelta, que seguirá el 24 de noviembre con un balotaje. “La campaña empieza mañana”, había anunciado Luis Lacalle Pou el domingo, el contendiente que sacó más votos en la oposición, con 28,6%, frente a su rival oficialista Daniel Martínez, con el 39,2%.

En verdad la campaña empezó sobre la medianoche del domingo, cuando los principales partidos de la oposición entregaron públicamente su apoyo a Lacalle Pou, cerrando un arco opositor que al Frente Amplio le costará vencer en el segundo turno.

El Partido Colorado de Ernesto Talvi y la novedad de la elección, el flamante Cabildo Abierto del ex comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, se encolumnaron rápidamente detrás de la “opción multicolor” que Lacalle Pou ofrece para gobernar Uruguay los próximos cinco años, con el Partido Nacional al Frente.

Habrá que ver que tan disciplinados son los votantes con sus partidos.

La figura de Manini Ríos es por demás polémica. Un hombre que encarna a la ultraderecha y que puede provocar, según algunos analistas políticos, cierto espanto en el voto del centro desencantado.

Lo cierto es que este lunes sonarán los teléfonos de unos y otros equipos, tejiendo las primeras estrategias de cara al balotaje de noviembre. Lacalle ya tiene agendados varios encuentros. Y Martínez tenía previstas solo reuniones privadas.

La respuesta a lo que pueda pasar en ese balotaje puede estar encerrada en una elección pasada.

De hecho, en las primeras elecciones con balotaje celebradas en Uruguay, entre octubre y noviembre de 1999. Por entonces Tabaré Vázquez​ se impuso en primera vuelta con algo más del 40% de los votos frente a Jorge Batlle, que salía segundo con 32,8%.

De nuevo como hoy, entonces, surgía el interrogante de si Tabaré podría imponerse en segunda vuelta. Y había amplios vaticinios de que así lo haría, a pesar de que las encuestas previas a la primera vuelta hablaban que al final quien ganaría la presidencia sería Batlle.

Ahora, el Partido Colorado devuelve el favor. Y este domingo, con los primeros números que manejaban las encuestadoras en la mano, el expresidente colorado Julio María Sanguinetti anunciaba que su partido formará parte de la coalición de Lacalle Pou y será gobierno.

De ocurrir, será la primera vez en 25 años que la derecha regresa al sillón presidencial, y después de 15 años de gobierno frenteamplista que inició Tabaré, continuó José Pepe Mujica​ y luego retomó otra vez Tabaré, quien hoy combate una dura enfermedad.

Lo que está en juego entonces es la oferta del oficialismo de seguir el rumbo progresista de los últimos años “con cambios graduales”, según palabras de Martínez, y la propuesta de una alternancia “variopinta” de derecha, que en esta elección ha buscado la moderación del centro, en momentos en que las posiciones más a la derecha en la región (Piñera en Chile, Bolsonaro en Brasil más la derrota de Macri en Argentina) atraviesan malos vientos, por decir lo menos.

Esto explica también la estrategia de Lacalle Pou de encerrarse en las fronteras de su país para hacer campaña. No ha hecho viajes al exterior. Le huyó a la prensa extranjera. Y en su discurso de la noche del domingo no hizo referencia alguna a sus vecinos. Solo tiró un palazo sin nombrarlo a Nicolás Maduro, al indicar que no quiere “un gobierno que se ate a dictadores y violadores de los derechos humanos“.

El Congreso
Otra novedad de esta elección ha sido el resultado de un Congreso con la mayor cantidad de bancadas de la historia, en la cámara de Diputados, con 7 agrupaciones.

El Senado quedó dividido en 13 bancas para el FA, 10 para el PN, 4 para el PC y 3 para Cabildo Abierto.

Diputados quedó fragmentado entre 41 bancas para el FA, 31 para el PN, 13 para el PC, once para Cabildo Abierto, 1 para el Partido Independiente, 1 para el Partido de la Gente y uno para el PERI (ecologista).

Desafíos
Quien sea que tome las riendas en noviembre tendrá en frente el mismo desafío: corregir una economía que si bien ha crecido ininterrumpidamente en los últimos quince años, muestra señales de fatiga, con aumento del desempleo, bajo consumo, empresas que cierran y un déficit fiscal de 4,8% del PBI. La inflación también se ha escapado de las preferencias deseables y supera el 7 por ciento anual.

La inseguridad será el otro gran desafío. En esta elección la gente le dijo que no a una propuesta de llevar a los militares a las calles para combatir al delito. Pero no fue un “No” abrumador, fue más bien tibio.

El 46,7% del electorado le dijo que sí a la reforma constitucional “vivir sin miedo”, una propuesta del senador Jorge Larrañaga que no contó con el apoyo de ningún partido político durante la campaña, y sin embargo cosechó gran cantidad de votos.

El próximo gobierno deberá responder a ese reclamo.

Dejar un comentario

avatar
  Suscribirse  
Notificación de