Jóvenes mendocinos ganaron un concurso de la NASA con un robot que limpia los océanos

Nuevamente estudiantes mendocinos representarán al país en un concurso mundial, el NASA Space Apps Challenge 2019, que patrocina la Agencia Espacial de Estados Unidos y organizó la Mars Society Argentina, y donde los ganadores fueron unos estudiantes universitarios que presentaron el proyecto denominado Bio Trashwale (Ballena basurera), que se trata de un pequeño submarino robot, que elimina las micro y nano partículas de plástico que contaminan el mar.

El concurso se realizó entre el 17 y 20 de este mes, en el Mendoza TIC Parque Tecnológico, y el equipo ganador estuvo integrado por: Luciano Lima Cabanillas, Martín Enzo Romero Valdés, Andrés Martín Aguilar Loyola, Mario Fernando Bustillo López, Julieta Jazmín Vejling Bertolin
y Elías Miguel Barbero Pérez.

 

El concurso le da a elegir a los participantes más de 25 problemáticas a solucionar, y en este caso los ganadores eligieron el problema de los parches de basura oceánica -colecciones de desechos marinos que se unen debido a las corrientes oceánicas- que tienen efectos devastadores en los ecosistemas oceánicos.

Un desafío al ingenio

“Nos inscribimos, fueron tres días que estuvimos en parque TIC. Hubo charlas, y luego nos dedicamos por grupo a desarrollar la problemática que habíamos elegido. La NASA propone alrededor de 25 problemáticas y nosotros teníamos que elegir una, desarrollar la idea, solucionar el problema que nos plantearon, con todos los detalles”, contó Julieta Vejling sobre el ingreso de su equipo al desafío de la NASA.

Uno de los problemas era la contaminación de los micro plásticos en los océanos, sobre todo en el Océano Pacífico, donde se encuentra la mayor concentración de plásticos y basura. Nosotros diseñamos un submarino, que por la forma en que fue ideado, produce un proceso de filtración que va eliminando las micropartículas”, explicó Julieta sobre el proyecto.

“Nos motivó mucho que la idea que elegimos es bien viable, tiene una aplicación práctica, y estamos contentos porqué tiene el valor agregado de ayudar para evitar la contaminación de los océanos”

Julieta Vejling, codiseñadora del Trashwale

Nada fue fácil en el concurso, teniendo en cuenta el poco tiempo con que cuentan los participantes para idear una solución al problema planteado. Además. el grupo ganador, es bastante heterogéneo y se armó días antes de ir al TIC a concursar. “El grupo se armó por pura coincidencia. Somos dos estudiantes de ingeniería industrial en la UNCuyo. También hay un chico que estudia marketing y música, y tres chicos de distintas ramas de ingeniería que estudian en la UTN“, confesó Julieta, que agregó: “Estábamos bastante mezcladitos, y sólo algunos días antes estuvimos en contacto por teléfono, para ir organizándonos, y el jueves (17) fue el primer día donde nos encontramos todos en las charlas (TIC)”.

“El viernes fue el primer día de trabajo, y arrancamos a las 9 y terminamos a las cerca de las 20, trabajando todos sobre la misma idea. Realmente pudimos armar un equipo bastante bueno”, concluyó Vejling, que agregó que ahora ya están participando en la instancia internacional, y tienen hasta el sábado para hacerle mejoras al proyecto, antes de que se inicie la última etapa de la participación, donde participan los mejores equipos del mundo.

Cómo funciona el Trashwale

El minisubmarino se maneja a contro remoto, y tiene un sistema de filtrado que incluye cinco cubiertas, es posible alcanzar la meta final de recoger los residuos contaminantes producidos por los residuos humanos, con esta tarea. El desafío es el barrido de las zonas previamente determinadas que se guían por tecnología GPS.

Al considerar cualquier falla en la primera de todas las cubiertas, se activará el procedimiento manual para poder encontrarlo, limpiarlo y continuar con su rutina programada. El objetivo final: limpieza del microplástico, que es dañino para nuestro medio ambiente.

La estructura del sumergible permite llevar hasta 38kg de desechos microplásticos en el mar, esto ofrece la bio-trashwhale la necesidad de una gran variedad de sensores que se necesitan para controlar la inmersión.

Esto redunda en eficacia al momento de supervisar la tarea sin necesidad de mucho personal. El sistema de sensores también facilitará la capacidad de ser autónomo para corregir su desviación automáticamente y evitar colisiones con objetos tales como redes de pesca, bolsas de plástico, o animales.

 

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