Gatillo fácil: Las últimas palabras de Lautaro … “Pá, perdoname'”

Gatillo fácil en Santa Fe: las últimas palabras de la víctima a su padre y quién es el policía que le disparó Lautaro Saucedo, de 17 años, fue baleado por la espalda. El hecho ocurrió el martes 29 de octubre y quedó registrado por dos cámaras de seguridad de la zona.

“Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona”. Con estas palabras, Walter Saucedo se refirió al asesinato de su hijo Lautaro, un adolescente de 17 años que fue baleado en la espalda por un policía en la provincia de Santa Fe. “Me siento muy angustiado, dolido.

La gente me nota bien y tranquilo, pero los que realmente me conocen saben que estoy destruido. Más aún cuando leo comentarios hostiles hacia mí y mi hijo”, expresó el hombre quien también es agente de la fuerza provincial y se desempeña como oficial en la Unidad Regional nº1. Aquella mañana, Walter circulaba en su auto por calle Risso, la zona donde fue ejecutado el joven. “Veo un procedimiento policial, me encuentro con una persona en el piso que tenía sangre en la espalda”, empezó. “Saqué mi torso por la ventanilla y vi a mi hijo tendido boca abajo. Me tomé la cabeza con las dos manos y me arrodillé a su lado. Lautaro decía ‘me duele mucho la panza’. Su mano estaba fría y ahí me di cuenta de que estaba malherido”, relató. “Le dije quédate tranquilo, se tranquilizó y me dijo ‘Pá, perdoname'”. Me di cuenta de que algo había pasado, que algo estaba mal.

Me pidió perdón y le dije que no pasaba nada”, contó en una entrevista en la radio Aire de Santa Fe. “Nunca pensé que mi hijo iba a salir a robar, sobre todo por los valores que le inculqué desde muy pequeño. Lautaro no era una persona violenta, por eso, ante la negativa de la señora de entregar la bolsa, desiste del hecho, seguramente en ese momento recordó a su abuela y se dio cuenta lo que estaba haciendo. Momentos antes de morir mi hijo pidió perdón” contó días después, conmocionado. “Nadie tiene derecho a quitarle la vida a alguien. Como brazo de la justicia sabemos que debemos proteger la vida humana por sobre todas las cosas, no importa la condición que se esté suscitando algún tipo de hecho, nadie tiene la potestad de decidir quién vive y quién no”, agregó. Organismos denuncian que durante la era Macri hubo 1300 casos de gatillo fácil Gatillo fácil.

El hecho ocurrió el martes 29 de octubre y quedó registrado por dos cámaras de seguridad de la zona. En una de las filmaciones se observa al menor cuando sorprende a una mujer a plena luz del día en la calle Risso al 2200 del barrio Guadalupe. En ese momento, intenta robarle sus pertenencias pero parece arrepentirse y se retira. Sin embargo, luego de un intercambio de palabras con la señora se ve como él regresa y ella le da algo. Luego, la asaltada continúa por la vereda y ahí es cuando un oficial alerta la situación, saca su arma reglamentaria, persigue a Lautaro Saucedo y le da un balazo que terminó en su segunda vértebra lumbar.

El adolescente murió horas más tarde en el hospital José María Cullen. Expertos alertan el cambio de doctrina tras el caso Chocobar El policía que efectuó el disparo ejercía como seguridad privada de una repartidora de gaseosas de manera irregular al momento del hecho. Se llama Francisco Aldo Olivares, tiene 43 años y cuenta con más de 12 denuncias en su contra por apremios ilegales, una doble suspensión de empleo, cuatro arrestos y sanciones disciplinarias, según reveló el sitio Infobae.

El hombre ni siquiera habría dado la voz de alto antes de disparar, según detallaron testigos. Otro dato que también llamó la atención fue que la anciana dijo le había dado al chico entre 180 y 200 pesos; sin embargo, al momento del traslado del joven al hospital, la víctima sólo tenía 35 pesos entre sus pertenencias. Dos testigos que afirmaron que el propio Olivares fue el que tomó el dinero que había otorgado la mujer a Saucedo y que él dejó tirados a último momento los 35 pesos junto al cuerpo.

Los fiscales que llevan la causa, Ezequiel Hernández y Martín Torres, imputaron al policía por el delito de homicidio triplemente calificado por el uso de arma de fuego, por alevosía y por haber abusado de su función como miembro integrante de una fuerza de seguridad. Por esa acusación, se enfrentaría a una potencial pena de cadena perpetua. Además, solicitaron la prisión preventiva para el acusado.

 

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