Reprimen fuertemente una protesta en Chile

La situación de violencia y represión en Chile no cesa con el correr de los días. Nuevamente, el gobierno de Sebastián Piñera atacó a los manifestantes con dureza, lanzando contra ellos balas de goma y gases lacrimógenos. Como viene informando ABC Diario, los reclamos apuntan al modelo económico neoliberal que rige en el país trasandino hace más de 40 años, y en el que quedan expuestas las condiciones de desigualdad social.

Las protestas en Chile se originaron luego de que Piñera autorizara una subida en la tarifa del subterráneo de la ciudad de Santiago, capital del país. Durante la jornada del 17 de octubre, usuarios de las redes sociales y organizaciones civiles llamaron a resistir la medida que implicaba que el precio del boleto de este medio de transporte pasara de 800 a 830 pesos chilenos (de un dólar a 1,16). Incluso, incentivaron a la población a que salte los molinetes situados en las estaciones como señal de protesta.

La convocatoria tuvo una masividad y tensión inesperada. Durante la madrugada del 19 de octubre, fueron incendiadas decenas de estaciones de subterráneo, se quemaron unidades de ómnibus, fueron saqueados locales comerciales, e incendiadas oficinas de empresas

multinacionales. Estos hechos derivaron en enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales, pero no lograron cesar la violencia.

Por ello, el presidente recurrió a ordenar el estado de excepción y puso en vigencia el toque de queda en horario nocturno en la región metropolitana de Santiago y otras ciudades chilenas. La norma no menguó las protestas, y durante cada jornada de la semana siguiente se convocaron manifestaciones, principalmente en la céntrica Plaza Italia.

En una de esas marchas, la fuerza de carabineros y el Ejército reprimieron con dureza a aquellos que protestaban. Hubo decenas de detenidos y heridos de balas de goma. Incluso, durante el tiempo en el que rigió el toque de queda, hubo 19 muertos confirmados, mientras que se denunciaron violaciones de los Derechos Humanos por parte de los efectivos a cargo de Piñera.

Debido a la conmoción que la situación produjo en la política chilena y la de América Latina, el presidente se vio obligado a cambiar su postura y luego de haber dicho que Chile se encontraba en “guerra”, pidió perdón por no “haber sabido escuchar” los reclamos que se le hacían a su política económica.

Por ello, en un discurso que realizó después de convocar a las fuerzas políticas opositoras, prometió conformar una “agenda social” que incluya parte de las peticiones de los sectores medios y bajos de la sociedad que cuestionan la desigualdad social en el país.

Previamente, el jefe de Estado había dejado sin efecto el aumento en el subterráneo y luego, como gesto de distensión, levantó el toque de queda y el estado de excepción de todas las ciudades del país.

Sin embargo, los manifestantes no abandonaron las calles. Criticando la dura represión de los días anteriores y denunciando prácticas ilegales de las fuerzas armadas y de seguridad, exigen ahora la renuncia de Sebastián Piñera a la presidencia.

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