Abrió el primer “hotel cápsula” de la Argentina

Con un formato y un concepto completamente innovadores, acaba de abrir sus puertas My Pod by Las Bayas, en Esquel, Provincia de Chubut. El desafío de tres mujeres de ofrecer una experiencia en la que compartir forma parte del viaje, sin perder de vista el confort y el servicio.

Dentro de la estructura edilicia del hotel boutique Las Bayas, en Esquel, se encuentran las flamantes ocho unidades de alojamiento que comparten un mismo ambiente mixto que componen My Pod, el primer hotel de su tipo que abre en Argentina. Cada una de estas unidades o cápsulas single, diseñadas en madera, cuenta individualmente con comodidades como un sommier extra large, escritorio, televisor led, varias tomas eléctricas para dispositivos móviles, locker, colgadores y perchas, blanquería premium, ojotas y bolsas de basura. Los amenities que se ofrecen son amigables con el medio ambiente, además de cruelty free. My Pod es un hotel dirigido a personas para las cuales el servicio, la calidad y la hospitalidad son esenciales. Una excelente ducha, cama confortable, espacios comunes agradables son parte de la experiencia.

Sabrina Hernández, alma y motor de este emprendimiento, cuenta con una larga experiencia en el área de hotelería, tanto en cadenas como al frente de un hotel boutique, y fue quien vio, junto a sus hermanas, la necesidad, de innovar, salir al mundo y traer ideas que les permitieran expandirse en lo suyo, ajustándose a las necesidades económicas que nos aquejan a todos como país. Tras varios viajes al Continente Asiático, experimentó un nuevo concepto de alojamiento basado en espacios optimizados, excelente ubicación, y con foco en el servicio e  insumos de alta calidad. La idea fue crear un espacio atractivo en el que interactuar con otros y, de este modo, enriquecer la experiencia y el bienestar.

Así, este trío de mujeres y hermanas decidió apostar por el país, adaptando su experiencia en los hoteles cápsula, que tuvieron su origen en países de Oriente y que hoy son tendencia en todo el mundo, a un estilo que se asemeja a sus gustos y preferencias, poniéndose en primera instancia en el lugar de consumidoras. De esta manera crearon My Pod,  que significa Mi Espacio – Mi Lugar, intentando reflejar en el nombre lo que sienten por su producto. “Pusimos mucho de nosotras en él y refleja aquello que buscamos cuando viajamos”, reflexiona Sabrina.

Los pasajeros cuentan con un cronograma de actividades semanales, entre los cuales podrán disfrutar de bicicletas, wine tasting, clases de cocina, yoga, entre otras que se adaptan a las diferentes temporadas de la zona. Además de tener acceso a todas las áreas comunes, como el wine bar y restaurante, los pasajeros cuentan con baños y duchas para mujeres y para hombres y pueden optar por adicionales como batas y cepillos de diente de bambú. My Pod también cuenta con servicio de mucama diario, desayuno continental completo, conserjería las 24 hs., servicio de lavandería y sum service. Lo diferencia ser accesible, lo que no significa en absoluto baja calidad ni mal servicio.

Con alma sustentable

La conciencia por el cuidado del medio ambiente es fundamental en este proyecto, en línea con una tendencia que sus fundadoras reconocen y respetan. Desde su  lugar a nivel personal y empresarial tomaron medidas que se dirigen a promover estas ideas. Si bien algunas ya están arraigadas, como la separación de residuos y el reciclado de elementos y productos contaminantes, con My Pod quisieron ir un poco más allá, con insumos producidos a partir de envases reciclados aptos para ser rellenados, minimizando el uso de plástico, biodegradables, sin parabenos ni siliconas o sal agregada. Se utilizan bolsas de lavanderías totalmente “compostables”, telas de fibras naturales como el algodón biodinámico, y fibras de bajo impacto ambiental, entre otros.

Pero la principal inspiración para lanzar My Pod se centró en una historia personal que sembró la necesidad de ayudar a otros. La madre de las tres hermanas Hernández falleció de cáncer hace un año y, atravesadas por esta experiencia, tomaron conciencia de que la contención y el apoyo tanto para el paciente y familiares en esos momentos son imprescindibles. Como familia ellas pudieron afrontar gastos del día a día en el tratamiento de la enfermedad, contaban con esa ventaja, pero también encontraron que muchas familias tenían otra realidad en la que conseguir lo más elemental resultaba difícil. Por eso, tras la muerte de su madre y en su memoria, pusieron manos a la obra. En su propósito no solo está la ayuda monetaria, sino que trabajan en la concientización y prevención de esta enfermedad en un programa creado por ellas, CA – FE, que entrega viandas a personas de bajos recursos que realizan tratamientos oncológicos en el hospital local de Esquel y realizan eventos especiales a beneficio y charlas informativas, entre otras acciones. La idea es que este tipo de ayudas motorice y crezca junto con el proyecto.

En Esquel

El primer hotel cápsula My Pod se encuentra en Esquel, ciudad que cuenta con variadas propuestas durante todo el año: esquí en invierno en La Hoya, pesca con mosca en los diferentes lagos del parque, recorrido en el viejo expreso Patagónico La Trochita, declarado como monumento histórico nacional, bodegas que ofrecen degustaciones y visitas, y el principal punto de atracción, el Alerzal Milenario, en el Parque Nacional Los Alerces, nombrado como patrimonio mundial por la Unesco.

Un entorno excelente para vivir una experiencia en la cual viajar no solo se trate de recorrer lugares hermosos sino también compartir, lograr el siempre anhelado descanso y el relax, sin perder de vista el confort y el servicio. My Pod propone acceder no solo a nuevos lugares, sino a nuevas formas de vivir y de compartir.

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