¿Cómo hacer ejercicio físico después de los 40?

El entrenamiento es muy importante para la salud. Sin embargo, es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones para que el tiempo “no te pase factura”.

Los beneficios que brinda la actividad física a la salud son innumerables. Sin embargo, para obtener los mejores resultados el ejercicio debe adaptarse a las distintas transformaciones que atraviesa el cuerpo en cada etapa de la vida. Lo cierto, es que nunca es tarde para comenzar a entrenar, solo hay que tener ganas, voluntad y un plan adecuado según las necesidades de cada persona.

Recomendaciones

Antes de comenzar a entrenar es imprescindible hacerse un reconocimiento médico, así como una prueba de esfuerzo para descartar cualquier patología. De ser posible, también se puede recurrir a algún tipo de asistencia especializada en el tipo de actividad que se desea practicar.

La profesora de la clase de yoga, el personal trainer del gimnasio o médicos como kinesiólogos o el mismo clínico pueden ayudar a guiar sobre los pro y contra de cada disciplina.

Entrenar a partir de los 40 años implica tomar ciertos recaudos para protegerse de lesiones y no exigir a las zonas más problemáticas. El primero consiste en ser prudente. Y más si apenas se empieza a hacer ejercicio. Darle tiempo al cuerpo para que se acostumbre al tipo de actividad debe ser una prioridad. Al fin y al cabo, todo trabajo físico genera estrés en el cuerpo, a nivel muscular, articular y demás, por eso, es razonable asumir que a los 40, esa exigencia se sienta diferente y la tolerancia al esfuerzo se reduzca.

Por otro lado, es recomendable practicar siempre un calentamiento efectivo, para que los músculos no sufran tanto durante y después del ejercicio. De este modo, se protege a las articulaciones de posibles lesiones. Este punto es fundamental, ya que el trabajo en frío puede ser peligroso. Conviene empezar el entrenamiento con ejercicios globales, es decir, aquellos que involucran varios músculos al mismo tiempo, como la sentadillas, zancadas, flexiones, etc. Siempre y cuando se realicen correctamente y respetando la técnica indicada para cada uno de ellos.

Además, es vital mantener una dieta equilibrada con los nutrientes necesarios para reponerse del esfuerzo del ejercicio. Así como realizar un buen descanso para garantizar la recuperación del sistema muscular.

¿Qué ejercicios conviene hacer?

Dedicar sólo 30 minutos diarios a caminar ayuda al cuerpo a evitar cientos de enfermedades, mejora el metabolismo y brinda una sensación de bienestar general. Hacer ejercicio no significa llevarse al límite en cada sesión. Alcanza con realizar caminatas a ritmo ligero en algún hueco que se presente a lo largo del día, de 3 a 4 veces por semana.

Aparte de caminar, otro de los ejercicios recomendados a partir de los 40 años es el aeróbico. Este produce que el corazón lata más rápido, los vasos sanguíneos se ensanchan y, como consecuencia, los músculos reciben más oxígeno.

Del mismo modo, al hacer ejercicio aeróbico, el cerebro libera endorfinas que permitirán mejorar el estado de ánimo. Nada mal ¿verdad? Otro tipo de práctica que se puede hacer es el entrenamiento con pesas. No es necesario aspirar al desarrollo muscular que tiene una persona de 20 años, pero realizar rutinas de ejercicio en las que se incorporen pesas ayuda considerablemente a fortalecer los músculos, y a incrementar la densidad ósea. Lo cual permite corregir las malas posturas, y disminuye los dolores asociados a ellas.

Asimismo, si los entrenamientos con peso están bien ejecutados, también ayudan en la quema de grasas. En este caso, dependerá mucho de que el tipo de plan elegido sea el adecuado.

Una buena opción para comenzar a hacer ejercicio físico a los 40, es practicar deportes como el yoga o el pilates. Estos se centran en corregir y mejorar la postura corporal, trabajan la fuerza y el equilibrio, al mismo tiempo que ejercitan la flexibilidad y el estiramiento de los músculos. Sea cual sea el deporte o el ejercicio que se elija, ya sea caminar, nadar, correr, o incluso bailar; la edad no es excusa para limitarse.

Fuente: Crónica

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