Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía

La angustia económica atiborra locales prestamistas de dinero, expertos en seducir clientes con eslóganes atractivos: “crédito en el acto”, “requisitos mínimos”, “sólo con tu documento y sin garantías”, “pagá en cuotas fijas”, “no importa tu veraz”, “¡aprovechalo ya!”

Si bien es cierto que la prostitución es uno de los oficios más antiguos del mundo, podemos ubicar también la práctica de la usura como un oficio de vieja data

La crisis económica que se vive en el país sigue empujando a los consumidores a endeudarse a través de distintos recursos, destacándose entre ellos los préstamos personales para hacer frente a los gastos de consumo, servicios, compras en supermercados y deudas con tarjetas de crédito.

Llegar a fin de mes se le hace cada vez más difícil a la gente y ante la falta de alternativas para palear la crisis adoptan como última solución los créditos en bancos o financieras, que con el tiempo agravará aún más su situación,  no precisamente porque sean baratos, sino porque es la última instancia que les queda.

Realmente esto no va a solucionarle la vida a nadie. Lamentablemente es un parche que no va a solucionar los problemas de fondo que tiene la Argentina hoy. Es como si uno tiene fiebre y toma un antitérmico, la fiebre baja pero más temprano que tarde vuelve a aparecer porque no estoy tomando un antibiótico para que no me vuelva a parecer la fiebre.

Es una solución que va a servir al corto plazo, le va a dar un poco más de aire a los consumidores pero lamentablemente el panorama es complicado, y va a seguir siéndolo más allá de diciembre, independientemente de las medidas que se tomen.

En algunos casos, es mejor “enfrentar” las deudas y desminuír los gastos al mínimo, que caer en un crédito impagable y terminar endeudándose aún más.

 

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