Amazon nunca va a llegar a la argentina: el costo argentino y el “Monopolio” de Mercadolibre

Es una de las empresas más grandes del mundo. Su fundador, Jeff Bezos, ya tiene una fortuna de us$ 110.700 millones. Después de muchas idas y vueltas, este año eligieron a Bahía Blanca para desembarcar con sus data centers en el país pero su servicio de e-commerce nos sigue siendo esquivo. Qué los mantiene tan lejos y cuál es el plan para acercarlos.

Se lo conoció, durante dos años, como “Proyecto Tango”. Así llamaban los abogados de Amazon Web Services, el servicio número uno de almacenamiento en el mundo y 30 por ciento de la facturación total de la compañía, a la negociación para radicar tres poderosos data center en la Argentina. El coqueteo, la seducción, tenía que ser total: competía en este juego del “pavo real” con Chile, el caso de éxito de la región. En contra: el llamado “riesgo argentino” y la poca previsibilidad a la hora de invertir. A favor: a diferencia de los hermanos
cordilleranos. que sufren más fuertemente la actividad sísmica, ciertas zonas del país gozan de estabilidad geológica, clave cuando se trata del negocio de la nube y un alivio para aquellos clientes regionales que elijan tercerizar sus procesos de misión crítica con ellos. La Agencia Argentina de Inversiones, que depende del Ministerio de Producción y Trabajo, estuvo atenta: la inversión podía superar los US$ 800 millones y podría dar trabajo a casi 500 personas de forma permanente.

En Bahía Blanca se entusiasmaban con la idea de replicar su gran polo petroquímico pero esta vez copiando a Parque Patricios: un distrito tecnológico con todas las letras. La zanahoria para torcer la balanza la puso el gobierno a fines de octubre: una resolución del Ministerio de Producción que autoriza el establecimiento en las subzonas francas Tango Sur, Tango Central y Tango Norte. La empresa podría gozar, así, de un beneficio clave: la exención impositiva al consumo de energía, un dato no menor al tratarse de tres data centers de última generación. Billetera mata galán.

Su negocio de e-commerce, sin embargo, sigue siendo esquivo. Desde 2012, con la nueva regulación que permitía menos envíos a la Argentina por persona y pedía previa autorización con clave fiscal en el sitio de la AFIP, la empresa de Jeff Bezos le puso paños fríos a su relación con la Argentina: hoy, su marketplace más importante, el de los Estados Unidos, no hace entregas al país aunque sí envía algunos artículos a través de sus filiales europeas. Son muchos los argentinos que compran una computadora, por ejemplo, aprovechando los buenos precios de Amazon UK o Amazon España y haciendo uso del régimen especial que les
da a las computadoras cero por ciento arancel por derechos de importación.

A pesar de los esfuerzos del gobierno de Mauricio Macri, amigo de las simplificaciones y facilitador de inversiones extranjeras, Amazon parece quedar lejos del país que parió a MercadoLibre (ML), uno de los jugadores más grandes a escala global y su competidor directo en mercados como Brasil (donde “MercadoLivre” tiene 50 por ciento de su revenue) y MéxicoLa Argentina es, para ellos, un mercado particular: a pesar de la gran penetración de internet de alta velocidad, sigue siendo relativamente pequeño si se lo compara con el gigante Brasil y la última milla, un servicio caro y poco eficiente.

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