La mitad de las playas del mundo podrían desaparecer por el cambio climático

Asi se vería la provincia de buenos aires a fines de este siglo.

El pronóstico de los científicos es para el año 2100. Y están comprometidas las de la provincia de Buenos Aires.

Los científicos son terminantes. “La mitad de las playas arenosas del mundo podrían desaparecer para el final del siglo si no se toman medidas más estrictas contra el cambio climático”.

Lo aseguraron investigadores del Centro de Investigación Conjunta de la Unión Europea, tras utilizar imágenes satelitales para monitorear cómo han cambiado las playas durante los últimos 30 años, y simularon la manera en que el calentamiento global podría afectarlas en el futuro.

“Lo que encontramos es que para el fin del siglo alrededor de la mitad de las playas del mundo experimentarán una erosión mayor a 100 metros -dijo Michalis Vousdoukas- y lo más probable es que se pierdan’’.

El estudio, publicado en Nature Climate Change, reveló que el nivel de riesgo de las playas depende de qué tanto se incremente la temperatura global promedio para el año 2100. Mayores aumentos de temperatura significan un incremento en el nivel del mar y tormentas más violentas en algunas regiones, provocando que las playas desaparezcan bajo las olas.

Australia sería el país más afectado en términos de pérdida de litorales, con más de 11.400 kilómetros en riesgo. Y nuestro país no está exento, porque Argentina estaría junto a Estados Unidos, Canadá, México, China, Rusia y Chile, entre los que perderían mayores extensiones de playas según este estudio.

“Los cambios proyectados en los litorales impactarán significativamente la forma de las costas del mundo, de las cuales más de una tercera parte representan playas arenosas”, escribieron los autores.

En principio, se sabe que las playas son valiosas en términos recreativos, turísticos y de vida silvestre, pero también por brindar una barrera natural para proteger a las comunidades costeras de los fuertes oleajes y las tormentas.

Muchas zonas costeras, incluyendo las playas, ya padecen fuertes estragos a causa de la actividad humana, como las construcciones a la orilla del mar y embalses, que reducen la cantidad de sedimentos que fluyen hacia los océanos y que son cruciales para la recuperación de las playas.

Algunos países, indicaron los investigadores, resultarán más afectados que otros. Gambia y Guinea-Bissau, en África occidental, por ejemplo, podrían perder más del 60% de sus playas, mientras que las predicciones para Pakistán, la isla de Jersey en el Canal de la Mancha y las Islas Comoras corren riesgos similares.

Andrés Payo, experto en riesgos costeros y resistencia en el Servicio Británico de Geología, dijo que, aunque los métodos del estudio son sólidos, sus resultados deben tomarse con cautela.

“Existen muchos supuestos y generalizaciones que podrían cambiar el resultado del análisis tanto cualitativa como cuantitativamente”, dijo.

Los distintos escenarios

No obstante, y aunque la humanidad logre reducir de manera eficaz las emisiones de gases de efecto invernadero, que son las responsables del calentamiento global, los autores del estudio insisten en que más de un tercio de los litorales arenosos se encuentran amenazados.

Los científicos trabajaron a partir de dos escenarios o modelos, desde el “peor”, en que las emisiones de gases de efecto invernadero continúen a su ritmo actual, u otro, en el cual el calentamiento global se limite a 3°C, un nivel no obstante considerado elevado.

En el peor de estos casos, el 49,5% de las playas de arena desaparecerían, o sea, aproximadamente 132.000 km de costas. En el otro, alrededor de 95.000 km se verían afectados.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (de la ONU, el GIEC), estimaba en un informe publicado en septiembre pasado que los océanos podrían elevarse en 50 cm para 2100 en el mejor de los casos, y 84 cm en el peor. Sin embargo, muchos científicos creen que estas hipótesis son conservadoras.

Como ejemplo, citaron el caso de España y el sur de Europa, donde para finales de siglo el retroceso de las playas podría ser de 86 metros si no se toman medidas para contener el cambio climático y, en el mejor de los casos, la pérdida de playas arenosas solo en España sería de 60 metros a finales del siglo XXI y de 27 metros para el 2050.

Todo esto, debido a la erosión, el aumento del nivel del mar y los patrones de cambio climático, lo que amenaza la línea costera, sus infraestructuras y poblaciones.

Impacto, daño o desastre

Theocharis Plomaritis, de la Universidad de Cádiz, uno de los firmantes del estudio, sostiene que “casi la mitad de las playas del mundo se sitúan bajo amenaza de extinción a finales de siglo, aunque si se adoptaran medidas esa previsión se podría reducir en un 40 %”.

Sea como fuere, al desastre ecológico y medioambiental que esto supone, habría que sumar las pérdidas en términos de valor ecosistémico y los impactos socioeconómicos severos que podrían producirse, especialmente en áreas menos desarrolladas o con una dependencia fuerte del turismo relacionado con la costa.

“No se puede pasar por alto -señala Plomaritis- que un alto porcentaje de las costas arenosas amenazadas se encuentran en zonas densamente pobladas, por lo que es muy importante la necesidad de diseñar y aplicar medidas de adaptación eficaces ante estos posibles cambios”.

En cualquier caso, el experto indica que aunque el calentamiento global se desacelerara, la sociedad tendrá que adaptarse a una considerable pérdida de playas arenosas, por lo que hay que hacer planes de mitigación de daños, los cuales serían más eficaces si se diseñan a nivel regional y local.

“Las playas son dinámicas -explica- y tienen mecanismos de adaptación natural por los que retroceden pero al mismo nivel en que se encuentran. Sin embargo, cuando el litoral está urbanizado y ocupa la zona de migración hacia atrás de la playa, la adaptación natural es más difícil, y si se topa con un obstáculo vertical, un muro o un edificio, la playa pierde altura y se va hundiendo”.

“Pero los efectos también serán importantes en los pequeños estados isleños, lo que supone además el riesgo de la pérdida de las culturas de eso países”, agrega el experto de la Universidad de Cádiz.

El informe de los científicos indica que si se analiza la longitud total de playa de arena que se puede perder, la zona más afectada sería Australia, con casi 12.000 kilómetros en peligro. Pero países como Canadá, Argentina, Chile, México, China y Estados Unidos también se verían “muy afectados”.

“Además del turismo -advirtió Michalis Vousdoukas, quien dirigió el estudio y es investigador en el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea- las playas de arena constituyen a menudo el primer mecanismo de protección contra las tormentas e inundaciones y, sin éstas, los impactos de los fenómenos climáticos extremos serían probablemente mucho más fuertes”.

“Las playas de arena ocupan más de un tercio de los litorales marítimos del mundo -concluye Plomaritis- y a menudo se encuentran en regiones densamente pobladas. Pero están amenazadas por la erosión a causa de las nuevas construcciones, el aumento del nivel de los océanos y las tormentas, amenazando así a las infraestructuras y, en definitiva, a la vida”.

Fuente: El Día

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